Las Elecciones del pasado domingo para decidir al Gobernador de los cordobeses, deben analizarse desde la concepción de una estrecha relación con los resultados que arrojó la de Intendente en el mes de junio de este año. La “desideologización” del voto y su articulación con el escenario nacional de octubre.
Por Juan Pablo Freddi y Marco Rivero
Estudio Comunicar Bien
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Repasando y haciendo memoria, Eduardo Accastello obtuvo 23.663 votos de un padrón electoral conformado por poco más de 63.260 ciudadanos habilitados para sufragar. Esa cantidad le dio al actual Intendente de la ciudad el 54,34% que le permitió cantar victoria y renovar su mandato.
En esa ocasión, manifestaron su voluntad en las urnas 49.546 personas, representando de esa manera el 78,32% del total del padrón villamariense con posibilidades de emitir su voto.
En la jornada del 7 de agosto, en ocasión de las Elecciones para Gobernador en la Provincia de Córdoba, José Manuel De la Sota consiguió en Villa María el total de 22.413 votos, cifra que le permitió alcanzar el 50,52% una vez escrutadas las 184 mesas de la ciudad. En comparación con la performance de Accastello en junio, el electo Gobernador obtuvo un 3,82% menos en Villa María.
Los menos y los más…
De ese total de 63.260 villamarienses habilitados para votar, emitió su voluntad el 73,37%, es decir, un 4,95% menos que cuando se eligió para Intendente.
A partir de estas cifras se desprenden numerosos análisis sobre la procedencia de ese 50,52% de votos obtenidos por De la Sota en Villa María. Descontando el supuesto de que lo alcanzado por el radicalismo en junio se traspasó en su totalidad para Aguad -cuestión que difícilmente se da en un 100 por 100- restaría pensar que el resultado de José Manuel provino del 54,34% de los votos de Accastello y del 20,82% de Raúl Costa.
El caso del desempeño electoral del candidato del Frente Cívico en la ciudad pareciera ser el de análisis más disímil. El 25,95% obtenido por Juez en Villa María no queda en claro desde donde provino. Sin embargo, lo que queda claro es que difícilmente sea de ese 54,34% del actual Intendente. Complicado es también conocer hacia dónde irán los votos de las 11.376 personas que lo eligieron en la Provincia a la hora de inclinarse por su candidato a Presidente.
Los “boinas blancas” y sus preferencias
Otro dato de interés es el de la UCR y su comparación entre las elecciones locales y provinciales. El radicalismo consiguió para las Elecciones a Intendente 7.343 sufragios lo que representa el 17,07%. Mientras tanto, en la instancia provincial, el candidato de la UCR Aguad obtuvo 8.333 votos, arrojando así el 18,69%. En consecuencia, alrededor de 1.000 es la diferencia a favor del candidato a Gobernador en relación a la performance de Miguel Olaviaga en junio. Esto quiere decir que en Villa María se le brindó más apoyo al candidato a Gobernador que al propio local de la misma ciudad.
Electorado “desideologizado” y la incidencia de Córdoba en el escenario nacional
Si bien en los últimos tiempos era importante el voto “partidario o ideologizado”, de hace unos años a entonces esta postura electoral va cediendo camino al voto “desideologizado”, al igual que van disminuyendo la fuerza y la presencia de las instituciones partidarias.
Este debilitamiento dio paso al ejercicio de una política más centrada en las condiciones individuales de los candidatos. Es por ello que en las últimas elecciones de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, ganaron los candidatos, las personas individuales, es decir ganaron Macri, De la Sota y Bonfatti, aunque está claro en este último caso que Antonio Bonfatti no es Hermes Binner.
La articulación entre el escenario para Gobernador y para Presidente presenta continuidades y discontinuidades; la lógica provincial precede a la nacional. Los votantes de José Manuel De la Sota volcarían su voto en su mayoría por Cristina Fernández de Kirchner, no obstante un 45% se inclinaría por opciones no “K”.
Por su parte, los votantes de Aguad tienden a agruparse alrededor de Alfonsín, pero cerca de un 60% no presenta esta continuidad partidaria.
Los votantes de Juez son quienes menos obedecen a un patrón común y se distribuyen erráticamente entre distintos candidatos a Presidente; ni siquiera tienden a favorecer a “su candidato natural”, Hermes Binner.
En relación a las elecciones Presidenciales, la fórmula Cristina Fernández de Kirchner – Amado Boudou encabeza las preferencias electorales en esta provincia, aunque se presenta en esta fórmula una sangría de votos.
Un elemento singular del escenario cordobés radica en la fortaleza relativa de la candidatura de Alberto Rodriguez Saá, seguramente vinculada con el “área de influencia” de la gestión puntana, y el crecimiento de la fórmula Duhalde – Das Neves.
El voto, la mejor encuesta
Los números finales son los que representan fidedignamente la voluntad del pueblo, dejando calladas las variadas encuestas, estudios y sondeos de intención de voto previos.
Sin embargo, es interesante analizarlos y ver cómo van marcando un panorama y construyendo una incidencia ascendente y descendente: tanto influyen las intendencias en la provincia, como ésta en la nación y lo mismo en el sentido contrario.




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